
La verdad es que me fue más difícil elegir el tema con el que iba a inaugurar el blog, que elegir su nombre!
Hace un par de días que estoy enterrada en el japonés (entiendase como idioma, por favor) preparando una disertación para el día lunes. Y no es porque estudie japonés (aunque lo hago) es porque de verdad es un idioma riquísimo. Tiene infinitas complejidades que nosotros no tenemos, pero lo conmuta con la simplicidad de otras. Me inspira enormemente lo artista que hay que ser para poder, no sólo aprenderlo, sino también escribirlo e integrarlo. Es un idioma muy noble, pero qué digo, si eso deberían saberlo todos, considerando la cantidad de siglos que lleva vigente.
En fin, el estar metida con la cabeza en Japón todo el día me hizo recordar mi ambición de irme para allá algún día. Quién sabe si allá encuentro todo lo que aquí me falta o quizas no. La única forma de saberlo está más que clara. Lo unico que espero es que la vida me de la oportunidad de averiguarlo, hasta entonces, será una incógnita.
Bueno, dichas, entonces, las primeras palabras... doy por inaugurado mi blog.
Bienvenida yo y todo aquel que quiera escribir en él.